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12-06-2015 | 12:23
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  ¿ Cuando se podrá pagar?
El Gobierno volvió a endeudarse: este año ya van $ 26.000 millones
 
Ayer colocó 6000 millones en bonos que vencen en 2016; busca hacer frente al enorme déficit; el grueso del pago le quedará al próximo presidente Por Javier Blanco | LA NACION
 
Obligado por un déficit fiscal que no para de crecer, el Gobierno volvió a recurrir ayer al mercado local de deuda voluntaria en busca de financiamiento por quinta vez en los últimos 76 días. Obtuvo poco más de $ 5929 millones, que destinará a cubrir gastos corrientes. Por esta vía, mediante la emisión de bonos en pesos denominados Bonac, ya se endeudó en ese lapso por una suma cercana a $ 26.000 millones, a un promedio de 342.100 por día.

De este modo, le generó un pasivo a la próxima administración, que, además de tener que devolver ese capital en un plazo que va de 11 a 16 meses, deberá hacerse cargo del pago de buena parte de los $ 7400 millones reconocidos por intereses (una parte se cancela antes), teniendo en cuenta las tasas de 27% promedio convalidadas en las subastas.

Pese a la magnitud que ya alcanza el total de la deuda así emitida, los fondos captados ni siquiera alcanzan para cubrir la mitad del rojo que las cuentas públicas acumularon hasta marzo (el déficit total había sumado $ 57.700 millones en el año hasta entonces), pero la factura a pagar por intereses representa una suma similar a la que el Estado destina al pago de la Asignación Universal por Hijo (AUH) a 3,5 millones de beneficiarios por algo más de tres meses.

Pese a esto, los economistas valoran positivamente el regreso del Gobierno al mercado de deuda, en especial porque se evita persistir en el camino de cubrir el déficit con emisión monetaria, con las implicancias que eso tuvo y tiene sobre la inflación.

Con las emisiones de deuda que repite cada vez con mayor asiduidad, dejando en el olvido los tiempos en que cantaba loas al desendeudamiento, el Gobierno procura mantener la dinámica actual del mercado cambiario y financiero, a la vez que aprovecha para trasladarle a la próxima administración esos costos.

"Estas operaciones hay que leerlas en el marco de su obsesión por mantener la calma, más que por el lado del financiamiento al fisco, porque los recursos que capta son marginales en relación al bache que ya tienen", advirtió Miguel Arrigoni, presidente de la boutique de asesoramiento financiero First. "Al emitir, retiran pesos del mercado y evitan que haya una mayor presión sobre los precios o que ese dinero vaya al dólar", explicó.

Las colocaciones de bonos se hacen cada vez más frecuentes por la aceleración que mostró en los últimos meses el proceso de deterioro de las cuentas fiscales. A los economistas, por ahora, no les preocupan sus costos. "Si la pregunta es si prefiero financiarme con crédito o con emisión, no tengo dudas: con crédito es más sano", dice Federico Muñoz, de la consultora homónima.

"Claro que lo mejor sería trabajar en paralelo para ir bajando el déficit fiscal, porque de ese modo, incluso pagarías menos tasa de interés", aclara.

La emisión de ayer acercó al Tesoro un total de 5.929.100.300 pesos, según informó el Ministerio de Economía al dar a conocer los resultados en un comunicado.

Pero la operación dejó a la vista otra vez que, cuando se trata de financiamiento en pesos, los inversores le huyen al largo plazo: el 80% de los compradores tomaron los papeles que vencerán en 11 y 13 meses, aunque para poder hacerlo resignaron algo de tasa (cobrarán tasas que no llegan al 27%, contra las del 27,05% que recibirán los que compraron Bonac a vencer en septiembre).

"Esta plata es una gota en el mar, pero es mejor financiar el déficit por esta vía", coincide Maximiliano Castillo, de la consultora ACM, aunque advierte que un esquema de financiamiento de este tipo "no es sostenible si no se trabaja sobre las causas reales que te llevan a pagar estas tasas en pesos o las del 10% en dólares", en referencia al interés que el Gobierno paga por las emisiones de Bonar 24.

El mercado local de capitales resurgió como opción de endeudamiento para el Tesoro nacional, repitiendo el rol que había jugado a fines de los 90, en el mismo momento en que el Gobierno agotó la fuente de financiamiento que tenía en el Banco Central (BCRA) -vía adelantos transitorios de la entidad monetaria-, cuando el déficit en las cuentas públicas aceleraba su crecimiento.

Esto obligó a un redireccionamiento de la política de endeudamiento público que, hasta entonces, había sido interestatal y mostraba al Tesoro tomando fondos del Central, la Anses, la Lotería y cualquier otro ente con excedente monetario.

La receta, no casualmente, fue sugerida al ministro de Economía, Axel Kicillof, por el propio presidente del BCRA, Alejandro Vanoli. De no haber optado por esta salida, el Gobierno hubiera debido impulsar una nueva reforma a la Carta Orgánica del BCRA para flexibilizar al alza los topes permitidos de asistencia, sólo tres años después de otra reforma que ya había incluido un aumento en este sentido.

Además, Vanoli tenía experiencia al respecto. Era quien estaba cargo de la oficina de deuda interna en los años finales de la convertibilidad y, por lo mismo, era quien se encargaba de la emisión de las Letras del Tesoro (Letes) y Bonos del Tesoro (Bontes), los títulos de deuda de corto plazo que se vendían entre bancos, fondos comunes de inversión, aseguradoras e inversores minoristas en aquel entonces.

Sólo que, esta vez, rebautizaron el instrumento como Bonac para no propiciar analogías incómodas en el actual contexto político..
|Por Javier Blanco  | LA NACION 
 
 
 
 
   

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foto: loa.org.ar



 
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